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Estamos en una época del año, donde las lluvias suelen -y deben- estar presentes. Esta característica primaveral, en muchos casos, acostumbra a generar ciertos problemas.

¿Por qué surgen problemas?

  • A las plagas les encanta las temperaturas medias y la humedad.
  • El suelo que no tiene buenas condiciones, deja de respirar. Los espacios, en la tierra, que antes estaban ocupados con oxígeno, ahora están ocupados por el agua. Por esta razón, las plantas y los microorganismos benéficos asociados, no tienen acceso a este oxígeno, no tienen capacidad de funcionar en esas condiciones, y entran en procesos de anaerobiosis.
  • Y a las plagas también les gusta esta situación de anaerobiosis (falta de oxigeno), por lo que toman la delantera.
  • Entonces ¿qué hacen los agricultores? Para controlar plagas y hierbas no deseadas, utilizan venenos que hacen desaparecer parte de los microorganismos del suelo y de la planta, dejando al “problema” libre de competencia.
  • Si además añadimos granizo, las heridas causadas, facilitan el acceso a muchos microorganismos problemáticos y entonces la planta, tiene que gastar energía en recuperarse de estas agresiones atmosféricas y en defenderse de la plaga.

Partimos de una situación de desventaja en la que debemos intervenir para, como siempre recomendamos, equilibrar.
¿Qué podemos hacer?

  • El aspecto más importante para una planta es el suelo por lo que, en primer lugar, tenemos que trabajar las condiciones de la tierra, tal y como explicamos en el anterior post. 
  • Aplicar regularmente productos al suelo que modifiquen las condiciones de éste. Por ejemplo, nuestros productos vivos de ácidos húmicos con minerales, son una opción perfecta para mejorar esas condiciones. Creamos complejos arcillo-húmicos y, a la vez que alimentamos y reforzamos a la planta con minerales y materia orgánica, revivimos el suelo progresivamente.
  • Aplicar productos foliares de calidad para revertir esta situación. Nuestras plantas no pueden, y en ocasiones no saben, alimentarse correctamente del suelo. Mientras la planta aprende tenemos que alimentarla por vía foliar. De esta forma, incluimos minerales que activan las defensas de la planta, la hacen más inaccesible y la nutren equilibrándola.
  • Cualquier otra opción es desplazar la plaga y mantener a la planta accesible a otros problemas que puedan surgir.

Tenemos que cambiar el paradigma y entender que, los productos que matan afectan a la planta y al suelo, haciéndoles perder el equilibrio. Incluso si no sabes hacerlo de otra manera y los utilizas, recuerda que hay que actuar para devolver ese equilibrio.

Y si quieres aprender a hacerlo, estamos para ayudarte.

Revivimos tu suelo

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